Caronte toma como referencia al mítico barquero encargado de conducir las almas hacia el otro lado. Sin representarlo literalmente, la obra evoca la idea del tránsito, del límite y del pasaje hacia una dimensión desconocida. Su estructura vertical y sus elementos suspendidos generan una sensación de tensión y movimiento. El acero inoxidable introduce una dimensión contemporánea a esta referencia ancestral. La escultura queda así suspendida entre dos estados: lo que dejamos atrás y aquello que todavía está por suceder.
Colección Nanci Sánchez
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