Evocando la silueta primigenia de una embarcación o un navío dispuesto a surcar nuevos horizontes, esta obra captura el espíritu del viaje y la travesía existencial. Sus curvas estilizadas se deslizan con ligereza sobre el soporte, sugiriendo el movimiento de las olas. La superficie reflejante, incorpora la imagen y movimiento del espectador, que se incorpora como parte activa de la obra. La escultura funciona como un vehículo poético que transporta la imaginación hacia rumbos inexplorados, fundiendo la dureza del metal con la gracia del desplazamiento.
Colección Privada
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